Morbosapiens busca plumas (y quiere éstas)

Julio Patán

Es hijo de Federico Patán López, uno de los cátedra de letras más destacados que han pisado las aulas de la malograda UNAM; pero empezar por ahí es injusto para Julio.

Hijo de la academia y el reflector de la intelectualidad mexicana, desechó ese sitio para postrarse en los suelos más inhóspitos para los que teorizan sobre la necesidad sin vivirla, para después regresar y hablarlo desde donde más le patea las pelotas a todos los que llevan el escudo de la UNAM en sus chamarras innecesariamente pesadas: Televisa.

Ha dedicado su trabajo a la difusión de la cultura desde un lugar más real que la intelectualidad y el discurso clasista de La Academia mexicana; pero también desde uno más sensato y coherente que los cafés con luces bajas y gente que lee libros a medias para comentarlos a sus anchas: el Rockdrigo Patán.

 

Eduardo de Gortari

Spoiler: él no mató a Colosio.

Lleva la penitencia en el apellido, tanto por los historiadores y los economistas calvos de su familia. Sin embargo, su camino fue alejado de esos tíos en grados de parentesco dudoso. Ha escrito tres libros, dos de cuentos con historias que recogen a la CDMX en los ojos de un provinciano que no extraña el mar pero sí los tlacoyos del Bosque de Chapultepec; que quiere olvidar el metro para sonar en su cabeza un son jarocho.

Escribe también de política en Plumas Atómicas, mezclando la sobriedad con el humor propio de alguien que ha vivido sin hogar, pero con guaridas que ven al mar y otras que ven al cableado negro, partitura citadina.

Hayde Corona

Se define como “suertuda”, pero no es ninguna ventura todo lo que ha conseguido. Fundó VOODOO, el portal web de la Revista Picnic dedicado a la música, sin convertirse en un chiste de su propio medio.

Sin ser chilanga recalcitrante (de esas que sudan tamales y respiran quesadillas), buscó conformar un sitio que respondiera a todos los que preguntaban qué sucedía con la música en la capital, aunque fuera en el patio de alguna casa grande y no en el Palacio de los Deportes, donde reporteros y fotógrafos se pelean entre sí por una muestra gratis de mezcal.

Dejó el mundo editorial un momento para dedicar sus esfuerzos a traer a México las bandas que nadie más traería junto con INTRSTLRS, una agencia hecha por amigos, pensada en amigos y que busca hacer amigos. Aunque no es la Don Cangrejo de ese Crustáceo Cascarudo, el mundo del Math-Rock y el Post-Rock no se movería como lo hace ahora sin Hayde.

Javier Tello

Aunque su formación fue de filósofo y economista (además de trabajar para los dos entes más malignos del país a ojos de muchos: Televisa y Presidencia), bien pudo haber sido arriero, chinampero o taquero y no habría perdido un ápice de genialidad.

Tello combina su trabajo duro y sucio en el análisis político y económico con el cine y la pintura. Así mismo, leer sus textos no es una tarea difícil ni pesada, como sí los son sus cavilaciones. Sus letras se acercan con el lenguaje de quien ha vivido sin más pretensión que compartir; sus palabras son cercanas; más de domingo en un café que de diccionario.

SHYMATAZZ

Ente amorfo con una máscara al frente y una capa detrás. Shy-guy creó el alter ego de su alter ego para conformar SHYMATAZZ, un espacio en el que vierte sus inquietudes anti-anti-sistema, ya sea el político-económico o el de la cultura pop y su salvajismo memético.

Convertir nimiedades en grandes temas de discusión es su especialidad y romper con los esquemas del periodismo que tanto odiamos en Morbosapiens su motivo diario para levantarse de la hamaca. La juventud de su escritura la usa para decirle a todos esos que le entienden en léxico y formalidad que no le agradan en lo más mínimo.

Luz Adriana Núñez

Llerla es como verla a la cara: es una sonrisa que se apaga y se matiza, pero que nunca desaparece. Vivir en Ecatepec y tener que trasladarse a fuerza a la CDMX para hacer toda su vida la ha hecho una nómada estática que deambula con sus textos más que con sus pies, que se detienen cuando siente miedo y se mueven cuando dan las 21:00 horas y sabe que tiene que regresar a casa, porque es Ecatepec, es noche y es mujer.

La fantasía romántica y las figuras mitológicas han sido la forma en que viaja en metro cinco horas al día sin tener que morir en el intento. No hacen falta retratos de la CDMX y sus alrededores, porque sobran y demasiado. Lo que nos hace falta es un retrato más grande de Luz.

Doctor Pangolín

Estirpe elegante limitada a un solo ejemplar en todo el mundo, por lo que está en peligro de extinguirse, aunque aún se espera poder reproducirlo, de no ser porque odia a sus símiles, pero ama a su ejército de animalitosbebé.

El Doctor Pangolín es más bien Manuel, conocido por los que él odia como Manolín. Es cantante de ópera de ducha y ha vivido la ciudad como espectador constante de sus arrebatos y despojos, con asco amarillo en la mirada, sabiéndola como un mal necesario que se le extiende delante para poder confirmar su ejército.

Rubén Darío Vázquez

Aunque su especialidad son las redes y el estudio del mundo digital, Rubén creció en las calles como cualquier transeúnte o usuario del metro. Su eminente conocimiento fue tan grande que para tener espacio le quitó el cabello, pero no la sonrisa de Ronaldo con la que pide la cuenta y un policía en los Chupacabras.

Siempre dice tener “la respuesta que necesitas” y para colmo de males, aunque a veces sea errada, es cierto. El argumento como carta de presentación ha hecho de él una referencia obligada, aunque no sepa nada de lo que le hablan.

Dara Rivera

Tuitstar del viejo Twitter, que prefirió ver morir su antigua cuenta antes de convertirse en Chumel Torres o Yoss Stop. Su especialidad son los micro relatos (bueno, tuids) tristes y de desgracia propia, pena ajena en el espejo. Sin embargo, en su blog Por la línea punteada ha escrito grandes ensayos de la vida común.

Gran fan de Auden, como la redacción de este portal, ha absorbido y aprehendido el mundo exterior, las naciones ajenas y las experiencias desiguales para no sucumbir ante el peso de su propia existencia.

Nicolás Ruíz

Si Nico fuera un cliché, sería un anciano con traje gris, corbata café, puro y whisky en mano, con canas y un bastón de ébano. Pero no lo es, y por ello renegó la forma en que todos se empeñaron en verlo para convertirse en un mamón de primera, que se asume con la verdad entre las manos.

Sus charlas son profundas y extensas, en las que se consumen cajas enteras de cigarrillos solo para discutir la importancia de Luigi en el constructo social del mito heróico y lúdico de Mario Bros, o en hacer legible el discurso confuso de Lady Coral.

Hablar de nimiedades es también su especialidad, como la de SHYMATAZZ, pero para él no es importante que le entiendan los que lo quiten o lo odian: habla para sí y desde sí, esperando que haya alguien que tome sus palabras y esté dispuesto a sentarse al menos cuatro días a hablar de lo mismo hasta que quede claro algo ¿Qué? Lo que sea.

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